padres que han sido víctimas de sus ex esposas


Juan Fernando Correa Mejía y Martín Geymonat llevaban una vida familiar feliz. Sus hijos eran el motivo más importante para seguir adelante. Sorpresivamente sus respectivas esposas decidieron, inconsultamente, llevarse del país a los pequeños de 3 y 4 años.

Hoy, visible y emocionalmente afectados, reclaman con vehemencia, la restitución internacional de Cala y Lucas.

Correa aseguró que no ve a su pequeño Lucas desde el 3 de diciembre de 2018.

Agregó que no vivía con su pareja  al momento de suceder los hechos.

Dijo que la madre del niño, Bárbara Cristina Cabrera, bailaora de flamenco, se lo llevó para Estados Unidos luego de relacionarse sentimentalmente con un sujeto que conoció vía Internet.

“Tengo entendido que esa relación terminó y ahora ella no tiene dinero ni para reparar su teléfono, lo peor es que ha sometido a Lucas a deambular de casa en casa y en total estado de precariedad cuando conmigo lo tenía todo, sobre todo afecto”, dijo.

Explicó que luego de 6 meses de trámites nacionales e internacionales se encuentra a la espera de una audiencia que se llevará a cabo en la ciudad de Washington.

“Después de esta audiencia espero que mi hijo regrese a Venezuela”, dijo.

Correa aseguró que ninguna mujer, apelando a su condición de madre, tiene derecho a separar a los niños de su padre o viceversa.

¿Cómo se supone que ella logró sacar al niños del país?, se le preguntó.

“El niño tiene pasaporte y visa porque yo lo permití, pero se valieron de una falsa autorización de viaje y de que yo no tengo visa americana en este momento, de eso fue que se valieron”, indicó.

Correa hizo un llamado para que todos los padres y madres que se encuentran en esta situación acudan a la Oficina de Relaciones Consulares ubicada dentro del Ministerio de Relaciones Exteriores.

“Los trámites son lentos, pero hay que hacerlos porque finalmente se consiguen resultados positivos”, dijo.

Correa solo pide que su ex pareja, Bárbara Cabrera, reaccione y le permita ver al pequeño Lucas porque de lo contrario corre el riesgo de ir a la cárcel por cometer el delito de retención ilegal de menor.

Corrupción, fraudes judiciales y algo más

Martín Geymonat tenía 12 años felizmente casado con Lisbeth Cepeda. De esa unión sentimental nació Cala, la única niña que tienen ambos.

En el año 2016 Cepeda le informó a su esposo que había recibido una importante oferta de trabajo en Bogotá, Colombia.

Geymonat explicó que fue por esta razón que el matrimonio viajó y se residenció en el vecino país.

Por razones de trabajo él tenía que estar más tiempo en Venezuela que en territorio neogranadino.

Pasado un tiempo un conocido bufete de abogados ubicado en Caracas citó a Geymonat para informarle que su esposa se había divorciado de él.

“La noticia me sorprendió porque ella nunca me participó que había tomado esa decisión”, dijo.

También conoció que estaba demandado en varios tribunales por violencia de género y abandono del hogar.

“En este caso ha prevalecido la corrupción y el fraude procesal. Las causas que han abierto en mi contra se basan en hechos que supuestamente se cometieron estando mi esposa en Colombia, pero los relatan como si fueron cometidos en Caracas”, dijo el afectado.

Geymonat ya ha concretado todos los trámites necesarios para lograr la recuperación de su hija Cala, una menorcita de apenas 4 años de edad.

Dijo que de acuerdo a la información que le suministró Interpol Cepeda y su hija se encuentran ilegalmente en Brasil.

“Entiendo que ella no quiere vivir en Venezuela, pero no tiene derecho a separarme de mi hija, Cala tiene derecho a estar con su verdadero padre”, dijo.

Crean ONG

La Fundación Venezolana de Niños, Sustraídos, Retenidos y Desaparecidos (@Funvenides) nació en enero de 2019 con el objeto de atender estos casos.

Su objetivo principal es lograr que se restablezca la comunicación y por ende el vínculo parental entre el niño y el padre o madre que quedó en Venezuela.

Los representantes de esta ONG, sin fines de lucro, piensan que la no comunicación es uno de los aspectos que más desespera al padre o la madre que queda en el país.

El otro aspecto que despierta mucha inquietud es que los niños terminen teniendo padres o madres sustitutos.

Montan expedientes falsos

Por lo general, cuando se lleva a cabo la sustracción de un menor de edad, el padre o madre sustractor se va del país no sin antes “dejar montados” expedientes falsos en contra de sus ex parejas.

“El que queda aquí luego se da cuenta que en su contra existen todo tipo de acusaciones de maltrato de género o incumplimiento en la manutención”, indicó un vocero de la ONG.

En Funvenides consideran que este tipo de hechos rompen con la rutina, la estabilidad y la seguridad del pequeño.

Los requisitos para publicar este tipo de casos en las redes sociales de Funvenides son, entre otros, los siguientes: que las víctimas hayan consignado la denuncia ante los organismos competentes y  que el niño no se encuentre en territorio venezolano.



Source link

قالب وردپرس