Dolor físico y ansiedad, ¿cuál es su relación?


El dolor físico y la ansiedad son síntomas que, con frecuencia, van de la mano. Según un informe presentado por la Asociación Americana de Psiquiatría, en el congreso 161 de esa organización, el 60 % de los pacientes con ansiedad, también padecen de dolor físico. Además, en el 80 % de esos casos también hay depresión.

En otro estudio elaborado por médicos españoles y publicado en el Journal of Affective Disorders, se señala que el 78 % de las personas que padecen problemas psicológicos, también desarrollan síntomas orgánicos, entre ellos, dolores físicos.

Pese a que las cifras sean tan evidentes, se estima que en el 60 % de las consultas los facultativos no establecen el vínculo entre dolor físico y ansiedad. Esto se debe a que predomina un enfoque compartimentado, en el que los síntomas físicos y mentales se abordan por separado.

La ansiedad, un problema generalizado

La ansiedad se ha convertido en un problema muy frecuente en la población. Aunque implica desórdenes a nivel emocional, también se relaciona con síntomas físicos.

La ansiedad es un estado displacentero que prácticamente todas las personas experimentan, al menos de forma momentánea, alguna vez en su vida. Se trata de una respuesta frente a estímulos que son percibidos como amenazantes. A veces dichos estímulos son riesgos reales y otras veces corresponden a riesgos percibidos o imaginarios.

El exceso de estímulos simultáneos también conduce a la ansiedad. Se cree que la vida en las grandes ciudades tiene un alto potencial para generar estados ansiosos en quienes habitamos en ellas. Estos entornos implican sucesivos estados de alerta que en su conjunto generan estrés y, a la postre, ansiedad.

En la ansiedad hay un temor impreciso, que lleva a crear conductas defensivas. Bajo dicho estado también se producen cambios orgánicos, como aumento del ritmo cardíaco, mayor sudoración y respiración agitada. Como es obvio, con el tiempo dichos cambios fisiológicos contribuyen a alterar el funcionamiento del organismo.

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Una investigación sobre dolor físico y ansiedad

En España se llevó a cabo un estudio que incluyó a 1.317 pacientes, en 80 centros de salud. Parte de los resultados fueron publicados por el Consejo General de Psicología de España. Los datos indican que 981 de los pacientes presentaban algún nivel de ansiedad.

Se estableció que el 59 % de los pacientes con ansiedad también presentaban dolores físicos. Es claro que hay una relación estrecha entre ansiedad y dolor físico, pero además, si también había depresión, el porcentaje se incrementaba en un 19 %. Lo más preocupante es que de todos ellos solo el 17 % recibía algún tipo de tratamiento para sus problemas psicológicos.

Son muchos los pacientes que presentan dolores físicos para los que no se encuentra una explicación orgánica. El dolor termina convirtiéndose en la forma como algunas personas expresan su sufrimiento emocional. Sin embargo, no todos los médicos admiten o reconocen esta correlación.

Dolor físico y ansiedad

Mujer con dolor físico por ansiedad
La ansiedad puede conducir a dolores musculares, dolores de cabeza, síntomas estomacales y otras molestias físicas. Sin embargo, estas deben ser evaluadas por un profesional.

Lo habitual es que las personas con ansiedad sufran de dolores de cabeza, dolores musculares, dolores estomacales y dolor en el pecho, principalmente. Veamos por qué.

  • Dolores musculares. La ansiedad hace que los músculos se tensen. Si esto se mantiene más o menos constante, lleva a experimentar dolor muscular, además de sensación de sobrecarga y contracturas. Lo más habitual es que esos dolores se concentren en la espalda y en el cuello.
  • Dolores de cabeza. Este dolor se percibe como una especie de casco que cubre la cabeza y la presiona. También es habitual que haya hormigueo o sensación de pinchazos en el cráneo. Se llama cefalea tensional y se produce por la contracción de los músculos del cuero cabelludo y del cuello.
  • Dolores estomacales. La respiración agitada puede producir gases y los estados de nerviosismo también alteran la digestión. Es frecuente que muchas personas con ansiedad experimenten punzadas en el estómago.
  • Dolores en el pecho. Muchas personas también experimentan pinchazos en el pecho. Esto causa gran incertidumbre y puede incrementar la ansiedad. Se trata de un problema muscular y no cardíaco.

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¿Qué hacer?

Lo más importante es admitir que todos estamos expuestos de uno u otro modo a la ansiedad, en alguna medida. Por lo mismo, es prudente adoptar estilos de vida que nos permitan encontrar espacios de relajamiento y esparcimiento. Mucho más si está presente el binomio dolor físico y ansiedad.

El ejercicio físico es uno de los medios más eficaces para recuperar el equilibrio de las emociones. Una pequeña rutina de ejercicio, 15 minutos al día suele ser suficiente para hacernos sentir mejor. Si esto se combina con alguna práctica de relajación, mucho mejor.

En los casos en los que la ansiedad es excesiva lo mejor es consultar con un profesional de la salud mental. Hay muchas terapias y técnicas que pueden ayudarnos a manejar las emociones de una forma adecuada.

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Fuente original Mejorconsalud

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