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Falleció por covid-19 la leyenda Steve Dalkowski, que lanzó en Venezuela


La historia de Steve Dalkowski, la leyenda de lo que pudo ser y no fue, es digna de contarse. Lanzaba casi siempre sobre las 100 millas por hora, algunos llegaron a decir que la recta le llegaba a las 125 mph.

Uno de ellos, el exgerente y exmánager de Orioles de Baltimore, Cal Ripken padre, llegó a establecer la velocidad de los envíos en 185 kilómetros por hora, y aseguraba que lanzaba más fuerte que los miembros del Salón de la Fama Sandy Koufax y Nolan Ryan.

Lamentablemente en esa época no existían las pistolas de radares y todo lo que se diga quedara en los anales de las leyendas urbanas, perdón del beisbol.

Su nombre volvió a la palestra, ya que este serpentinero zurdo, que deambuló por las menores con Baltimore y otras organizaciones durante finales de la década de los 50 y principios de los años sesenta, falleció recientemente debido a complicaciones a causa de la Covid-19 a los 80 años.

Los amantes del beisbol deben recordar a Ebby Calvin «Nuke» LaLoosh, personaje de la película Bull Durham (1988). Lo que muchos no saben es que Dalkowski inspiró a este personaje.

De acuerdo con el escritor y director del filme, Ron Shelton, el legendario Ted Williams, considerado el mejor bateador de todos los tiempos, señaló alguna vez que Dalkowski fue «el lanzador con la recta más rápida que jamás haya visto».

La única vez que lo enfrentó el tenía 38 años y el entonces novato 18. Dice la historia que solo le bastó un envío para que Williams dijera: «No quiero enfrentarlo de nuevo, no vi la bola hasta que el cátcher la tenía en su guante»…. pero también fue un pitcher extremadamente descontrolado.

Este lanzallamas vino a Venezuela:

Dalkowski jugó en la desaparecida Liga Occidental con Cardenales de Lara durante la justa 62-63. Participó en 10 juegos, dejó récord de 3-3 en 38.0 tramos, permitió 25 hits y 22 carreras limpias.

Ponchó a 56, concedió 44 boletos y su efectividad fue de 5.21. Como se puede apreciar, además de su meteórica recta también dejó muestra de su eterno descontrol que siempre lo persiguió como profesional.

Se debe recordar que el integrante del Salón de la Fama como mánager Earl Weaver, campeón mundial con Orioles de Baltimore, en ese entonces dirigía en las menores de esta organización.

La rotación guara esa vez estaba integrada por George Stepanovich, Hill Kunkel y el cubano-venezolano Aurelio Monteagudo, por lo que Dalkowski fue prácticamente un relevista en esa única visita en nuestro país. Los datos están en La enciclopedia del béisbol en Venezuela (2006), de Daniel Gutiérrez, Efraim Álvarez y Daniel Gutiérrez hijo, publicada por la LVBP.

Bola y bola:

Prueba de su gran descontrol es que en Clase-C Stockton en 1960 ponchó a 262 en 170 episodios, pero también otorgó 262 bases por bolas. En Clase-D en 1957, su primer año en las menores, el zurdo lanzó 39 wild pitches en 62 entradas, ponchó a 121, pero caminó a otros 129 rivales.

Dalkowski, una estrella del fútbol y el beisbol en New Britain, Estados Unidos, firmó un contrato de ligas menores por parte de las oropéndolas en 1957. Tenía un estilo inusual de látigo, y sus lanzamientos eran tan salvajes como duros.

Nunca pudo saltar a las Grandes Ligas ya que nunca pudo afinar su comando y perdió la velocidad de su recta tras lesionarse el brazo de lanzar durante los entrenamientos primaverales con Orioles en 1963.

Además del descontrol, su carácter irascible impidió que concretara el sueño de llegar a Grandes Ligas. Dalkowski fue víctima de alcoholismo y vivió episodios violentos fuera del terreno, de acuerdo con varias fuentes biográficas. Con la edad desarrolló demencia, producto del exceso de alcohol que había consumido, y perdió la memoria sobre su paso por los diamantes y la vida en general.

En general, Dalkowski pasó nueve zafras en las menores, incluyendo además a Ángeles de California y Piratas de Pittsburgh, lanzando 956 actos, a lo largo de los cuales ponchó a 1.324 y otorgó 1.236 boletos, aparte de incurrir en 145 wild pitches. Terminó su carrera en las ligas menores con un récord perdedor de 46-80 y una efectividad de 5.57.

Intentó volver, lanzando además en México en la Liga del Pacífico con Venados de Mazatlán, en la justa 1965-1966 cuando ya no militaba en la MLB.

Dejó marca de 7-9 en 20 juegos abiertos con siete completos. En ese entonces tenía 26 años. Terminó su compromiso ivernal con Venados, pero ya nunca más volvió a lanzar. Había perdido la velocidad que lo caracterizaba.

Definitivamente es otro de esos ejemplos de lo que pudo ser y no fue.

Eduardo Chapellín



Fuente: www.ultimasnoticias.com.ve

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