Asertividad de las Reglas Fiscales | www.eleconomista.com.mx


Las Reglas Fiscales, nos dice el Banco Interamericano de Desarrollo (BID: 2019), “son mecanismos empleados para apoyar la disciplina fiscal (sostenibilidad), que asignan objetivos numéricos a los agregados presupuestarios”. Estas reglas han sido de gran utilidad para hacer frente a las crisis bancarias, financieras y de deuda pública y también, de manera preventiva, en el proceso de consolidación fiscal de las economías nacionales.

En el curso de dos décadas se ha generalizado su adopción y, en el presente, más de 95 países aplican Reglas Fiscales en materia de balance presupuestario, ingresos, egresos y deuda pública. Éstas han evolucionado gradualmente, fortaleciéndose con la adopción de Marcos Fiscales de Mediano Plazo que dan preeminencia a las estrategias fiscales y a las proyecciones macroeconómicas, en armonía con la planeación, programación, ejercicio, control y evaluación de la calidad del gasto (ciclo programático – presupuestario). Además, existen otras medidas que pueden ser complementarias.

México adoptó las Reglas Fiscales en 2006 a partir de la promulgación de la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria (LFPRH). Ésta sustituyo a la Ley de Presupuesto, Contabilidad y Gasto Público Federal, la cual no había sido ajustada en materia del ciclo programático – presupuestario ni había incorporado cambios en materia de evaluación del desempeño y calidad del gasto, entre otros.

La Regla Fiscal de México quedó comprendida en los artículos 16 y 17 de la LFPRH. Es original porque se enmarca en la noción de que tanto la Ley de Ingresos como el Presupuesto de Egresos deben elaborarse con sustento en objetivos estratégicos y metas anuales de la política económica en armonía con el Plan Nacional de Desarrollo.

Su mecánica consistió en la búsqueda del equilibrio presupuestario mediante ahorros de ingresos excedentes en fondo de estabilización y el uso de dichos ahorros cuando los ingresos fueran menores a los presupuestados. Se incorporaron cláusulas de escape que permiten incurrir en déficit públicos cuando las condiciones macroeconómicas así lo requieran.

En la práctica, la Regla Fiscal de México fue útil para afrontar la crisis del 2008 y sus secuelas y como ancla de las finanzas públicas. Perdió gradualmente su rigor al incorporarse modificaciones misceláneas tales como excepciones en las definiciones de balance y uso excesivo de la cláusula de escape en condiciones no transitorias y procíclicas de la economía, dándose el fenómeno de brechas entre gasto neto programado y el gasto neto ejercido que fueron financiadas con deuda ante la caída de los ahorros públicos.

Las reformas a la LFPRH mejoraron la Regla Fiscal mexicana al incorporar un Marco Fiscal de Mediano Plazo, los límites de gasto corriente estructural y los requerimientos financieros del sector público como meta de balance para estabilizar la deuda pública.

Durante 2018, su aplicación fue tardía y los desequilibrios fiscales continuaron como resultado del uso discrecional de adecuaciones presupuestarias que propiciaron una reprogramación inusual del gasto programable autorizado y un deterioro de la calidad del gasto público.

Esperemos que se consolide el ajuste fiscal de México con credibilidad. Hay espacio para mejorar.





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